Los implantes capilares son un procedimiento de cirugía plástica destinado a restaurar el cabello en zonas donde se ha perdido total o parcialmente, comúnmente debido a la alopecia androgenética (calvicie hereditaria). Este tratamiento consiste en extraer folículos pilosos de una zona donante del propio paciente —habitualmente la parte posterior o lateral del cuero cabelludo— e implantarlos en las áreas con pérdida de cabello. Se realiza bajo anestesia local y puede utilizar técnicas como la FUE (extracción de unidades foliculares) o la FUT (trasplante de unidades foliculares), dependiendo del caso y del criterio del cirujano.
El objetivo de los implantes capilares es lograr una apariencia natural y permanente, con una distribución del cabello que armonice con las facciones del paciente. Los resultados comienzan a ser visibles a partir de los tres meses y se consolidan alrededor del año posterior al procedimiento. Este tratamiento es altamente personalizado y requiere una evaluación médica previa para determinar la viabilidad del trasplante, así como expectativas realistas sobre los resultados.

